Cuantos seres ("bueno") mandan, presionan, ejercen, y sólo cuando se equivocan, quiero decir cuando les pillan en lo no bueno, ruegan, suplican a mal pasado. No es lo mismo todos los habitantes que nunca ejercen la humildad, que no bondadosamente practican y cuando viene el miedo, la desgracia se acuerdan del supremo, del superior estado. Somos lo que somos y no paramos en nuestro que hacer, no reflexionamos, apenas en nada. Existe el miedo y eso equilibra las balanzas. ¿Que sería de nosotros los humildes, los pobres de corazón si no existiese el miedo. Los poderosos, aquellos de corazón fuerte y espíritu necio se harían con todos los mundos, se matarían, el odio imperaría.
Pero existe lo desconocido, el miedo, la duda.... y eso frena y ha frenado a muchos y aún así son prepotentes. El rencor, las apariencias, la falsedad, máscaras de rostros comunes, vulgares... ¿dónde se guardan los espíritus, donde los corazones ?. La bondad es, como en Roma a los cristianos, perseguida, desterrada de los seres. Es el miedo, la conciencia insegura la que frena. Pero de barrotes están las cárceles llenas.
Quisiera caminar entre seres desnudos, de cristal espiritual. Quisiera no tener que someterme a malos deseos, a tímidas falsedades. Quisiera conectar de tu a tu con los demás, pero soy niño cincuentón que ya perdido en su propio caminar no conseguiré adelantarme y verme venir.
Seguiré triste, melancólico de deseo carnal, ya que veo a mi espíritu tan joven desde que me recuerdo o más, aunque mi físico cuerpo se deteriora, se oxida. No me gusto al verme y me hago la pregunta opuesta. Si yo veo a otros oxidados y no atraen mi mirar, o no me dicen nada y a veces me miro y de mi me ocurre lo mismo, aún sabiendo que algo espiritual poseo y quiere dominarme, ¿verán "los otros" la nada como yo?.
Que suenen los sonidos de los bosques de Yara.
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